Más allá del deporte: cómo los grandes eventos pueden abrir oportunidades para personas con barreras de acceso al empleo
El Mundial 2026 fue mucho más que un torneo de fútbol para México. Durante semanas, el país fue sede de uno de los eventos deportivos más grandes del mundo, y detrás de los goles y los estadios llenos hubo algo igual de relevante: un movimiento inédito en el mercado laboral. Según distintas estimaciones, el torneo generó entre 80 mil y poco más de 100 mil empleos temporales en el país, además de una derrama económica de miles de millones de dólares en sectores como turismo, hospitalidad, comercio y logística.
Detrás de esas cifras hay una pregunta más importante que el número final: ¿quiénes accedieron a esas oportunidades y qué tan preparadas estaban las organizaciones para incluir a personas que normalmente quedan fuera de este tipo de procesos? Los grandes eventos, cuando se planean con esa intención, pueden convertirse en una ventana real de acceso al empleo para comunidades que históricamente han enfrentado más barreras: mujeres en contextos de vulnerabilidad, personas refugiadas y migrantes, jóvenes sin experiencia previa y personas con discapacidad, entre otras.
¿Por qué importa más allá del marcador?
Un evento como el Mundial necesita, de forma simultánea, miles de personas para cubrir puestos de atención al cliente, logística, movilidad, hospitalidad, seguridad y servicios. Esa demanda masiva y concentrada en el tiempo obliga a las empresas a ampliar sus procesos de reclutamiento más allá de sus redes habituales, precisamente porque no hay forma de cubrir tantas vacantes recurriendo únicamente a los mismos perfiles de siempre.
Ese mismo fenómeno se ha aprovechado, en paralelo al torneo, para impulsar iniciativas de inclusión que van más allá del empleo temporal: programas de integración deportiva para juventud migrante y refugiada, torneos comunitarios con planteles conformados por personas solicitantes de asilo, y esquemas que buscan traducir la atención mediática del Mundial en acceso real a becas, capacitación e inserción laboral. Son ejemplos de que un evento masivo puede diseñarse, desde el inicio, para abrir espacio a quienes normalmente tienen menos acceso al mercado laboral.
¿Qué hay detrás de estos empleos?
La generación de empleo alrededor del Mundial no ocurrió de forma espontánea: implicó capacitación acelerada, alianzas entre cámaras empresariales, agencias de colocación y gobiernos locales, y campañas específicas para conectar oferta y demanda de talento en tiempo récord. También implicó, según distintos análisis, un llamado a que esa contratación ocurriera bajo esquemas formales, con prestaciones y seguridad social, y no bajo prácticas informales aprovechando la urgencia del momento.
Ese esfuerzo de organización es, en el fondo, muy parecido al que enfrenta cualquier empresa que quiere construir procesos de inclusión laboral genuinos: no basta con abrir vacantes, hace falta invertir en capacitación, en acompañamiento y en procesos de selección que realmente permitan que personas con menos experiencia o menos redes de contacto puedan competir por esas oportunidades.
El reto que queda cuando termina el torneo
Distintos análisis económicos coinciden en algo importante: buena parte de los empleos generados por el Mundial fueron temporales, y sólo una fracción se convirtió en empleo permanente una vez terminado el torneo. Ese es, quizás, el aprendizaje más valioso para las organizaciones: un evento puede abrir la puerta, pero sostener esa oportunidad en el tiempo depende de decisiones deliberadas, como invertir en capacitación transferible, dar seguimiento a las personas contratadas y diseñar, desde el inicio, esquemas que trascienden la coyuntura.
¿Qué pueden aprender las organizaciones?
1. La urgencia puede ser una oportunidad para ampliar la búsqueda de talento
Cuando una organización necesita cubrir muchas posiciones en poco tiempo, es el momento ideal para salir de los canales de reclutamiento habituales y abrir espacio a personas que antes no habían sido consideradas, incluyendo poblaciones con barreras de acceso al empleo.
2. La capacitación acelerada también es inclusión
Muchas personas no acceden a un empleo por falta de talento, sino por falta de oportunidades para desarrollarlo. Invertir en capacitación rápida y práctica, como ocurrió con miles de personas de cara al Mundial, es una forma concreta de nivelar el acceso a las vacantes.
3. El impacto real se mide después del evento
Un proceso de inclusión laboral no termina cuando se cubre la vacante. El verdadero indicador de éxito es si esa persona logra mantenerse empleada, crecer y acceder a mejores condiciones una vez que la coyuntura original desaparece.
Cómo entra INTRARE en esta conversación
En INTRARE somos organización enfocada en conectar a comunidades vulnerables con oportunidades laborales reales, incluyendo a mujeres en contextos de vulnerabilidad, personas refugiadas y migrantes, comunidad LGBTIQ+
y otros grupos que históricamente han tenido menos acceso al mercado formal de empleo. Para nosotros, momentos como el Mundial 2026 confirman algo que trabajamos todos los días: cuando existe una necesidad real de talento, y existe la voluntad de ampliar los procesos de selección, es posible incluir a personas que normalmente quedan fuera del radar de las empresas.
Nuestro trabajo busca justamente eso: ser el puente entre organizaciones que necesitan talento y personas que tienen las capacidades, pero no siempre las redes o la experiencia previa para acceder a un proceso de selección tradicional. El reto no es solo generar empleo en momentos de alta demanda, como ocurre alrededor de un evento de esta magnitud, sino construir procesos de inclusión que se sostengan en el tiempo, más allá de la coyuntura.
Conclusión
El Mundial 2026 deja en México cifras importantes de empleo y derrama económica, pero también deja una pregunta abierta para las organizaciones: ¿qué tan dispuestas están a mantener ese impulso de inclusión una vez que el reflector se apaga? Los grandes eventos pueden ser un catalizador poderoso para abrir oportunidades a personas con barreras de acceso al empleo, siempre que las empresas estén dispuestas a invertir en capacitación, ampliar sus procesos de selección y dar seguimiento real a las personas que contratan.
Esa es, precisamente, la visión que guía el trabajo de INTRARE: construir un mercado laboral donde el talento, y no las barreras de acceso, determine quién tiene la oportunidad de crecer.
Fuentes



